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Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedINA lo largo de la historia de la humanidad, de las aproximadamente 30 000 especies de plantas comestibles, entre 6 000 y 7 000 se han cultivado para la alimentación. Sin embargo, hoy en día solo cultivamos alrededor de 170 cultivos a escala comercialmente significativa. Aún más sorprendente es que dependemos en gran medida de tan solo unas 30 de ellas para obtener las calorías y los nutrientes que necesitamos a diario. ¡Más del 40 % de nuestras calorías diarias provienen de tres cultivos básicos: arroz, trigo y maíz!
Existen miles de cultivos que han sido olvidados o subutilizados durante siglos. Esto no solo es una lástima por los sabores que nos perdemos, sino también por los nutrientes que aportan. Estos cultivos "olvidados" suelen ser autóctonos o tradicionales, cultivados en regiones específicas del mundo. Ya sea por cultivarse en áreas geográficas reducidas, por sus bajos rendimientos, por requerir un procesamiento extenso, por ser susceptibles a las plagas o simplemente por la falta de investigación, nunca han llegado al mercado global y, por lo tanto, muchas personas desconocen su existencia, incluso productos de nuestras propias regiones. Con las políticas y la financiación adecuadas, estas variedades olvidadas podrían algún día obtener reconocimiento en el mercado global.
Aquí hay 5 razones por las que deberíamos dejar de descuidar los cultivos que pueden revolucionar nuestro futuro alimentario:
1. Enriquecen nuestra dieta : Los cultivos tradicionales suelen ser muy nutritivos y pueden ofrecernos una dieta más equilibrada. La quinua, por ejemplo, es el único cereal que contiene todos los aminoácidos que necesitan los seres humanos. El cacahuete bambara ofrece una gran fuente de proteínas, y el mijo es rico en calcio y hierro. Actualmente, alrededor de 1.500 millones de personas en el mundo se ven afectadas por una o más formas de deficiencia de micronutrientes. Las deficiencias de hierro, zinc, yodo, vitaminas A, B12 y D están muy extendidas tanto en países subdesarrollados como en vías de desarrollo, especialmente entre mujeres y niños. Estas deficiencias se dan no solo en personas con bajo peso, sino también en personas con sobrepeso y obesidad.
2. Protegen nuestra agricultura : Al depender de tan pocos cultivos para alimentar a la mayor parte del mundo, nos volvemos vulnerables a que una sola enfermedad o plaga destruya gran parte de nuestros sistemas alimentarios. El monocultivo, que consiste en cultivar un solo tipo de cultivo, es particularmente propenso a la devastación, la reducción de rendimientos y la degradación del suelo. Depender de una mayor variedad de cultivos valorados y apreciados en el mercado global significa que los agricultores tienen más opciones sobre qué cultivar y cómo intercalar sus cultivos. Esto da lugar a sistemas de producción de alimentos más sostenibles y frena la propagación de algunas plagas y enfermedades.
3. Combaten el cambio climático con sus propias armas : Los cultivos tradicionales son especialmente útiles, ya que muchos poseen propiedades resistentes al clima, como la capacidad de sobrevivir a inundaciones o sequías. Además, pueden crecer en ciertos tipos de climas donde otros cultivos "estándar" no pueden. La tuna crece en desiertos y zonas áridas, la oca y la quinua sobreviven a grandes altitudes, e incluso algunas variedades de árbol del pan prosperan en suelos arenosos o salinos. Ante la creciente desertificación y la mayor frecuencia de fenómenos climáticos extremos, estos cultivos representan soluciones para lugares donde resulta difícil cultivar cualquier otro alimento.
4. Preservan el conocimiento tradicional : No solo se ignoran los cultivos tradicionales, sino también las formas tradicionales de cultivarlos y cosecharlos. Los pueblos indígenas, por ejemplo, han utilizado numerosos métodos agrícolas, como el cultivo en terrazas, que son naturalmente sostenibles, es decir, que permiten un mejor uso del agua, requieren pocos o ningún fertilizante y contribuyen a la regeneración del suelo, entre otros. De cara a un futuro en el que necesitamos producir más alimentos para más personas en el planeta, debemos hacer de la sostenibilidad nuestro nuevo estilo de vida, y estos métodos tradicionales son herramientas valiosas para lograrlo.
5. Pueden mejorar los medios de vida de los pequeños agricultores y productores locales : Algunos cultivos tradicionales tienen un buen potencial comercial y podrían ser una excelente fuente de ingresos para los pequeños agricultores o las familias agricultoras. La quinua, por ejemplo, solía ser un cultivo de subsistencia en Bolivia, Perú y Ecuador, pero debido a su mayor visibilidad e interés, su producción casi se triplicó entre 1992 y 2010. Actualmente se cultiva en más de 70 países. Además, los cultivos tradicionales, como las legumbres, también son útiles para el cultivo intercalado y, de hecho, aumentan el rendimiento de otros cultivos, lo que contribuye a incrementar los ingresos de los agricultores y sus familias.
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