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Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedINEn la India y otras culturas gastronómicas alrededor del mundo, usar las manos en lugar de cubiertos es una forma de convertir una comida en un abrazo a la vida.
Cuando la higiene y las buenas maneras no son un obstáculo, comer con las manos es un placer. Los dedos se convierten en un apéndice de nuestro paladar y casi estamos degustando la comida antes de llevárnosla a la boca.
Claro está, aquí también entra en juego el factor cultural porque, como sabemos, en diferentes paises comen con una mano, de hecho, es un “detalle” que forma parte de su concepto de saborear la comida. Tanto es así que su gastronomía se adapta a esa forma de comer.
En nuestro país hubo un tiempo en que era más o menos así… En las Partidas del rey Alfonso X el Sabio se recogen una serie de recomendaciones acerca de los aspectos a tener en cuenta por “los hijos de los reyes para ser apuestos y limpios”. Entre ellas, se encontraba la de utilizar solo tres dedos (pulgar, índice y medio) para llevar la comida a la boca en lugar de tomar el bocado con los cinco dedos de la mano. Con ello, se esperaba que los modales en la mesa de los príncipes de Castilla destacaran sobre los del resto de comensales.
Lo cierto es que todas las culturas han conservado en cierta medida el hábito de comer con las manos y, sí, mucho ha evolucionado la cosa hasta ahora en España, pero por más que nos hayamos refinado, hay alimentos que no se pueden comer con cubiertos. Como decíamos al principio, qué iba a ser entonces del pan, las aceitunas, el jamón, el queso, las gambas e, incluso, las croquetas…
En Europa y América hemos hecho de los cubiertos todo un mundo de protocolos e imposiciones en razón de la higiene y también de cierta cursilería. Sin embargo, casi todas las gastronomías tienen algún plato específico que se come con las manos, a parte de los clásicos sándwiches y bocadillos.
Pero aún hay más. ¿Conoces la tendencia llamada finger food? Aunque no es más que lo que venimos hablando (comer con las manos), como tendencia gastronómica va más allá, puesto que incluye la creación de pequeños bocados que se pueden (y deben) comer con los dedos. Se trata de una “mirada al pasado” que inició Ferrán Adriá en El Bulli para tratar de liberar a la alta cocina de ese formalismo y seriedad que la envuelve.
Cuando comemos con las manos, estamos utilizando uno de nuestros sentidos más desarrollados: el tacto. El contacto directo con los alimentos antes de llevarlos a la boca proporciona una experiencia multisensorial, ya que se pueden sentir las diferentes texturas, temperaturas y consistencias de la comida. Esta interacción directa puede hacer que la experiencia de comer sea más gratificante y completa.
Estudios científicos han demostrado que la percepción del sabor puede estar influenciada por la forma en que se manipulan los alimentos. Al tocar la comida, nuestro cerebro recibe señales que pueden intensificar la percepción de sabores y aromas, haciendo que la comida parezca más deliciosa. Además, la anticipación creada por el acto de llevar la comida a la boca con las manos puede aumentar la satisfacción al comer.
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