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Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedINHasta hace medio siglo, muchos de los ingredientes que hoy dominan redes sociales, cartas de restaurantes saludables y estanterías de supermercados eran prácticamente inexistentes en la dieta española.
Ya sea por razones culturales o de disponibilidad, estos alimentos apenas se conocían o se limitaban a contextos muy específicos. Sin embargo, la transformación del panorama alimentario ha sido un proceso mucho más complejo.
La globalización ha desempeñado un papel crucial, pero también lo han hecho los flujos migratorios, que han traído consigo tradiciones culinarias diversas, y el marketing especializado en gastronomía internacional, que ha resultado fundamental para popularizar estos productos.
Esta convergencia de factores ha dado lugar a una auténtica revolución alimentaria que ha expandido considerablemente nuestro horizonte gastronómico.
Fécula granulada extraída de la yuca o mandioca. Se presenta en forma de perlas pequeñas de color blanco. Al hidratarse se hinchan y al cocinarse se vuelven transparentes.
Ha ganado muchos seguidores por sus buenas cualidades nutricionales, es altamente energético por ser rica en carbohidratos complejos, con propiedades astringentes y digestivas. Además que es apta para consumo de personas celiacas. Se consume principalmente en elaboraciones dulces como las “Perlas de Japón”.
Ha ganado muchos seguidores este grano, técnicamente es una semilla se le considera un pseudocereal ya que se compara con los cereales por su composición. De sabor agradable y suave textura es sumamente versátil y fácil de usar. Por su alto contenido en proteínas vegetales ha ganado un gran protagonismo en elaboraciones veganas. Además que su empleo es ideal para diversas elaboraciones como sopas, ensaladas, galletas, etc.
Se trata de un producto que encontramos principalmente en la típica elaboración denominada “guacamole”, que como todos sabemos se trata de una pasta de aguacate triturado, la elaboración típica mexicana incluye un poco de picante, aunque por supuesto se ha adaptado con un sabor más neutro.
Es fácil encontrarlo en ensaladas, sándwiches, topping de nachos, etc. Lo cierto es que es un producto que ofrece un gran potencial de combinaciones. Con un sabor característico pero no demasiado potente que puede adaptarse a distintas elaboraciones. Además goza de unas características nutricionales excepcionales, rico en vitaminas A, C, D, E y del grupo B, así como ácidos grasos omega 3.
Irrumpe con fuerza en el panorama el empleo de las semillas de chía. Se extraen de una planta proveniente de América central, estas semillas son ricas en caborhidratos, fibra, vitaminas y minerales. Se les atribuye la facultad de ayudar a reducir el colesterol por su alto contenido en fibra, además de ayudar a combatir el estreñimiento. Se puede emplear tanto en elaboraciones saladas como ensaladas, salsas, pastas y arroces. También en elaboraciones dulces como donuts, muffins y galletas.
Se trata de unos hilos finos de guindilla, es muy fácil verlos decorando infinidad de pintxos y tapas. Resulta muy atractivo su color rojo encendido. Pero también aporta un toque de sabor ligeramente picante. Es un viejo conocido en la cocina japonesa y coreada para decorar con la ventaja que se presenta deshidratado, lo que favorece su conservación.
Se trata de un plato coreano fermentado a base de col y otras verduras, con un sabor potente, picante y con matices umami. Tradicional en Corea, su elaboración casera y fermentación eran prácticas desconocidas por aquí.
Hoy en día, el kimchi se ha instalado con fuerza en la gastronomía urbana y fusión. Es habitual encontrarlo en hamburgueserías gourmet, restaurantes de ramen o incluso como topping en pizzas y tacos. Además, ha ganado notoriedad por sus beneficios para la salud intestinal y su capacidad de enriquecer cualquier plato.
Fermentado de forma natural, el kimchi es una fuente de probióticos, vitamina C y antioxidantes. Esta combinación lo convierte en un aliado para la microbiota y el sistema inmunológico. Y gracias a su sabor intenso, añade un toque especial que transforma recetas simples en experiencias complejas y sabrosas.
Era un producto gourmet muy exclusivo, prácticamente restringido a las ceremonias del té en Japón. En España, no solo no se consumía, sino que era desconocido fuera de ciertos círculos muy especializados en gastronomía oriental.
Hoy, el té matcha es protagonista en cafeterías, heladerías, cosmética y suplementos. Aparece en latte, smoothies, bizcochos, mascarillas faciales y cápsulas antioxidantes. Su color verde intenso y su carácter saludable lo han convertido en sinónimo de estilo de vida wellness.
Su alto contenido en antioxidantes, especialmente catequinas, lo posiciona como una bebida beneficiosa para la salud cardiovascular y celular. Además, la cafeína del matcha se libera de forma más gradual que en el café, ofreciendo energía sin picos bruscos.
Es, sin duda, un claro ejemplo de cómo un alimento ancestral puede reinventarse para conquistar a una nueva generación.
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