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Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedINLa gentrificación alimentaria describe la modificación de los paisajes y prácticas alimentarias de un barrio debido a un proceso de reconstrucción urbana, donde la oferta gastronómica se eleva a un estatus "gourmet", modificando los menús, los precios y los hábitos de consumo. Este fenómeno, que a menudo desplaza a los comerciantes y consumidores originales, elitiza las prácticas culinarias populares y puede llevar a la pérdida de identidad cultural y al encarecimiento de alimentos básicos.
Ese término acuñado originalmente por la escritora feminista afroamericana Mikki Kendall, se caracteriza por la apropiación de alimentos culturales por parte del mercado y la clientela general, con el riesgo de aumentar los precios de los alimentos y excluir a los consumidores tradicionales de la compra y el uso de dichos productos. En términos más generales, la gentrificación alimentaria ilustra cómo los residentes blancos de clase media, inmersos en redes y prácticas alimentarias alternativas, intentan imponer visiones privilegiadas del acceso a los alimentos, los paisajes alimentarios y la alimentación saludable, en detrimento del derecho de las minorías y los residentes de bajos ingresos a las prácticas culturales relacionadas con la alimentación y al acceso a alimentos culturalmente valiosos.
Apropiación y elitización: Se toman alimentos y prácticas culinarias populares o culturales y se les da una transformación estética o "exótica" para venderlos a precios más altos.
Desplazamiento y exclusión: Los nuevos negocios y el aumento de los precios de los alimentos desplazan a los comerciantes y consumidores originales, quienes ya no pueden permitirse acceder a ellos.
Modificación de la oferta: La oferta gastronómica cambia para satisfacer las necesidades de los nuevos residentes, quienes suelen tener un mayor poder adquisitivo.
Cambio en hábitos de consumo: Los hábitos de consumo se modifican, incidiendo en la salud de los ciudadanos y creando una homogeneización de sabores.
Pérdida de identidad: Los espacios culinarios pierden su naturaleza original, y los elementos culturales son folklorizados para hacerlos atractivos al nuevo público.
La transformación de puestos de comida tradicional y herbolarios en mercados "gourmet" o experiencias turísticas.
La modificación de platillos tradicionales, como salsas de chile, para adaptarlos a los gustos de los nuevos residentes, perdiendo su sabor original.
Pérdida de diversidad y acceso: La gentrificación alimentaria limita el acceso a alimentos básicos y a la cultura gastronómica local para sus habitantes tradicionales.
Enriquecimiento del mercado: Se enriquece a un sector del mercado que promueve la oferta de productos de "especialidad" o "gourmet", a menudo a expensas de la producción local.
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