Comparte esta noticia con tus contactos!
Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedINLa técnica de confitar implica la expansión y se parte de frío, lo cual permite el intercambio de jugos nutritivos y los sabores con el líquido de la cocción. Concretamente se trata de añadir al producto en un tipo de grasa como puede ser el aceite de oliva artesanal o la mantequilla ecológica y cocinarlo a baja temperatura hasta que esté listo.
Antiguamente se realizaba este procedimiento con el fin de conservar los alimentos, las carnes se freían intensamente en su propia grasa y luego se guardaban en botes cubiertos de grasa para facilitar su conservación. Este es el origen de los confits de pato y oca, de las “orzas” castellanas y de las conservas de pescado (bonito, sardinas, etc).
Para realizar la técnica del confitado es muy importante la temperatura de la grasa, no debe sobrepasar los 90ºC ni ser menor a los 60ºC, dependiendo del género a confitar, hasta que esté cocinado. De esta manera el alimento se cuece lentamente, consiguiendo que las grasas se fundan en el medio de cocción y los jugos que no son liposolubles se queden dentro del alimento dejándolo jugoso y tierno.
- Preparación del alimento, eliminando grasas innecesarias, limpiándolo si hiciese falta.
- Selección de los elementos aromáticos a utilizar. Laurel, tomillo, clavos, ajos, romero, tomillo, etc. Son sólo algunos de los elementos que se pueden utilizar. La sal siempre al final, antes de servir.
- Se debe controlar la temperatura en todo momento y que no haya ebullición ni que la grasa humee. Lo mejor es utilizar termómetros especiales que se sumergen en el género o bien por infrarrojos.
El confitado se puede utilizar para carnes y aves, pescados, verduras y hortalizas. Siendo la grasa, el tiempo y los elementos aromáticos distintos.
En cuanto al tipo de alimentos que se pueden confitar, no hay reglas establecidas. De hecho, la ventaja de esta técnica es que permite innovar y experimentar con todos aquellos ingredientes que la creatividad nos lleve a incluir: verduras, pescados, hortalizas, carnes... Eso sí, debemos tener en cuenta que cada uno tiene sus propias características organolépticas y que requieren temperaturas y tiempos diferentes. Por ejemplo, no tarda lo mismo en hacerse una merluza que un muslo de pollo.
En líneas generales, las hortalizas y las verduras necesitan entre quince y treinta minutos, depende de su tamaño, y una temperatura de unos 60ºC aproximadamente.
Por su parte, las carnes demandan más tiempo de cocinado, el cual oscila entre las dos y las dos horas y media. Además, exigen una temperatura más elevada, la cual ronda entre los 75ºC y los 80ºC. El conejo, el pato, el pollo o el cochinillo son los más utilizados.
Finalmente, los pescados, dada la delicadeza de su carne, no requieren más de media hora de confitado, si bien es cierto que depende del grosor de la pieza y del tipo de pez elegido. En cuanto a la temperatura, podemos aplicar la misma que para los vegetales, es decir, 60ºC o 65ºC. Los predilectos para someter a esta técnica son el bacalao, el atún o el salmón.
noticias
tendencias
noticias
noticias
curiosidades
noticias
noticias
curiosidades
noticias
Montilla ha sido elegida Ciudad Española del Vino 2027 por la Asociación...
La Sala de Exposiciones Juana Francés, ubicada en la sede de la Junta...
La Unión Europea ha registrado la nueva Denominación de Origen Protegida...
Cada 8 de octubre se celebra el Día Internacional del Pulpo, instituido por...
Con un mercado global valorado en más de 300 mil millones de dólares en 2026,...
El vino sin alcohol no es un producto nuevo. Lleva más de 30 años en el...
El Día Mundial del Huevo fue establecido en 1996 por la International Egg...
En España cada vez somos más de café, y no solo por cantidad, También por...
Hay comidas de pobres que se han transformado en auténticos manjares, pero...
Hay temas que están en boca de todos, pero pocas veces se sientan juntos a la...
El fin de las vacaciones marca, para gran parte de la población, uno de los...
La transformación de los hábitos de consumo, la presión sobre los márgenes...