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Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedINEl huevo es un alimento con una importante presencia en la dieta. Por su versatilidad, resulta un producto apto para numerosas preparaciones culinarias. Por eso, en el momento de su compra, el consumidor debe ser capaz de leer su etiqueta y entenderla.
Por norma, los huevos que se comercializan en la Unión Europea vienen con un código impreso en la cáscara que permite rastrear el producto desde su origen, como la ubicación de la granja de la que procede hasta el final de la cadena de comercialización, cuando llega al consumidor. Es decir, este método de marcado posibilita conocer quién, dónde y cómo se ha producido el huevo. Pero, además, ofrece datos sobre el consumo preferente, el régimen alimenticio de las gallinas y el lugar donde se han empaquetado.
La calidad de un alimento de origen animal dependerá directamente del estado de salud del animal y, por lo tanto, de la forma en la que ha sido criado. En el caso de los huevos existe una forma de estar informados del origen de nuestra tortilla, y es a través de la numeración del huevo. El dato más importante y que debemos recordar es el primer dígito, que nos informa del modo de cría de las gallinas:
0 ecológica: Gallinas con gran libertad de movimiento, poca densidad de población y acceso a terrenos al aire libre. La alimentación debe ser de origen ecológico, al menos en un 80%, y se debe restringir el uso de antibióticos y otros medicamentos.
1 campera: Las gallinas se crían en naves o granjas, con la posibilidad de salir al aire libre en intervalos de tiempo cortos, lo que se aproxima bastante a su hábitat natural. No existe control de la alimentación ni se permite usar determinados métodos de control de plagas, por lo que la mortalidad es mayor y la producción es menor. Los huevos suelen ser pequeños, sabrosos y de yema anaranjada.
2 de suelo: Las gallinas no tienen acceso al exterior y habitan en naves densamente pobladas, aunque tienen la posibilidad de moverse libremente por la nave, lo que es importante para la metabolización de su alimento (el pienso). Existe un mayor control para maximizar la producción.
3 jaulas: Se trata de gallinas que nunca andan ni ven el sol. Es el sistema que permite producir más huevos y controlar mejor aspectos sanitarios, y por lo tanto permite una producción más económica.
Un huevo tiene un período de consumo de 28 días a lo largo de los cuales la frescura se va perdiendo.
Para saber en qué punto del proceso se encuentra el huevo podemos realizar un sencillo truco: Introducir el huevo en un recipiente con agua.
- Si el huevo se queda al fondo, no tiene más de 2 días desde la puesta.
- Si el huevo se eleva un poco por uno de los extremos tiene una semana y si se mantiene “de pie” tiene alrededor de dos semanas.
- Si el huevo flota, ya ha pasado más de un mes desde la puesta y no debemos consumirlo.
¿Cuál es la explicación? El huevo tiene una cámara de aire que va aumentando a medida que pasan los días. Con cierta cantidad de aire, el huevo flotará.
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