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Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedINCon motivo de la celebración del Día Internacional de la Felicidad, desde el Instituto Macrobiótico de España (IME) han señalado que seleccionar bien nuestros alimentos es esencial para aumentar nuestra felicidad y nuestro bienestar.
En este sentido, Patricia Restrepo, directora del IME, ha destacado que siguiendo algunas pautas de nutrición sencillas el cuerpo se encuentra más equilibrado, relajado y con mayor vitalidad y entusiasmo. Algunas claves para ser más felices a través de nuestra alimentación son:
Tener una dieta basada en alimentos de buena calidad.- si lo que comemos es nuestra “gasolina”, debemos cuidar la calidad de los productos que ingerimos porque será la calidad que tengamos en nuestro día a día. En este sentido, una buena opción son los cereales integrales en grano (como el arroz integral o el mijo), las legumbres, verduras ecológicas de hoja verde, raíces (nabo, chirivía, remolacha, etc.) o algas, entre otros.
Evitar alimentos que provoquen desequilibrios del azúcar en sangre.- es importante evitar los productos refinados y azúcares simples porque dan energía rápida que en seguida se agota y nos deja una sensación profunda de cansancio, acaban “pasando factura” al cuerpo. La mejor opción cuando tenemos ganas de dulce es optar melazas de cereales.
No sobreactivar el sistema de filtrado de los riñones.- el exceso de fritos, líquidos fríos, alcohol o abusar de la fruta, desvitaliza los riñones. Para que nos sintamos fuertes y llenos de energía es necesario nutrirlos con alimentos como as judías azukis, condimentar con sal marina no refinada, miso, shoyou o cereales como el trigo sarraceno.
Mantener en buen estado el hígado.- una buena opción es elegir verduras que tengan la cualidad de desintoxicar el organismo y lo ayuden a eliminar grasas y excesos metabólicos como son los rábanos, nabos, apio, puerros, manzana grani smith, bardana, ortigas, bardana, diente de león, endivias, escarolas, espárragos.
Tomar alimentos que provengan de un consumo responsable, ecológico, que promuevan el cuidado del entorno y eviten la explotación o el dolor. La calidad energética de los alimentos pasa a nuestro organismo, por eso es esencial que provenga de unas buenas prácticas. Además, los pesticidas de los vegetales no ecológicos se eliminan a través del hígado y si comemos productos que los contienen, éste se sobrecarga.
Eliminar de la dieta los lácteos y bebidas viscosas, como bebidas de avena o de coco, es esencial para evitar la generación de mucosidades y respirar bien, rasgo esencial para aumentar el bienestar (las personas con ansiedad o depresión suelen tener dificultades para respirar profundamente).
“Junto a esto, siempre recomendamos que si una persona se encuentra con un estado anímico bajo, incremente su actividad cardiovascular y camine enérgicamente por lo menos veinte minutos cada día y, si es posible, hacerlo en entornos naturales como parques o bosques. Los resultados son realmente buenos y aumenta poco a poco la vitalidad de la persona”, ha afirmado Patricia Restrepo.
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